Además ese Corazón es el depositario sagrado de los misterios y portentos de la vida de Nuestro Señor Jesucristo como lo afirma San Lucas: "Y su madre conservaba todo esto en su Corazón" (Lc. 2, 51). Es pues, un Evangelio vivo de la vida del mismo Jesucristo. Si debemos agradecer a los evangelistas que nos hayan dejado por escrito, en papel los misterios de nuestra Redención con cuanta mayor razón, debemos estar agradecidos con la Madre del Redentor por haberlos escrito y conservado en su Corazón para comunicarlos luego a los santos apóstoles para que ellos los anunciaran al mundo.Por eso un gran doctor llamo a la Virgen la biblioteca de los apóstoles (VIGERIUS. De Mysterio Incam. c 20) Lo que puede aplicarse también a su Corazón Sacr´tísimo.
El corazón amabilísimo de María es la fuente de sus piadosos sentimientos, de sus buenas palabras y acciones, de las virtudes que practicó y de la santidad de su vida. Porque así como, según dice el Señor, los malos pensamientos , palabras y obras proceden del corazón (Mt. 15, 19) tambien los buenos nacen en él.
Si bien la Iglesia celebra fiestas en honor de acciones particulares de la Madre de Dios, como la Presentación, la Visitación, la Purificación, cuanto honor debemos tributar a su Santo Corazón fuente de cuanto hay en ella de Santo, teniendo en cuenta, sobre todo, que es la Sede del Amor y este es el principio, la medida y la regla de toda santidad.
¿Quien podrá contar cuan encendido de Amor estaba este Corazón incomparable para con su Hijo y con cuánta solicitud alimentaba, vestía y educaba a nuestro Salvador? Le debemos por ello gratitud sin medida. Además ¿cuánto reconocimiento debemos a ese Corazón tan lleno de Caridad por nosotros? Si juntáramos en un sólo corazón el amor de todas las madres que han existido, existen y existirán, solo sería una chispa de esa hoguera ardiente de caridad que consumía el Corazón de la Madre del Amor Hermoso por todos sus hijos.